miércoles, 13 de mayo de 2015

Ella

Ella tiñe sus labios de rojo
fingiendo que no lo hace para él
sonríe incluso más de la cuenta
aunque por dentro no es más que ruinas.

Escoge las faldas más cortas
con la esperanza de que alguien acaricie sus piernas
y quizás, su corazón.

Camina decidida sobre el suelo
como si este no mereciese su contacto
pero siempre que sus andares se cruzan
le tiemblan las rodillas
Y el pulso
cuando la mira fijamente.

Y es que dice ser fuerte
pero ese par de ojos marrones
rompe todas sus barreras
y de vez en cuando sus ilusiones.

Hace creer a todo el mundo
y sobretodo a él
que todo le va bien
y ya no siente debilidad
por sus dulces caderas.

Pero lo cierto
Es que finge ser feliz
Y ríe incluso mas de la cuenta
cada vez que su olor pasa
Y le roza la espalda.

Ella cura sus heridas con alcohol
e intenta asfixiar sus problemas a base de cigarrillos
tiene por regla no regalarle lágrimas a las calles
excepto si hay un poco de ginebra de por medio

Intenta buscar consuelo entre las sabanas de otras bocas
arrepintiéndose de cada uno de los besos que regala a esos príncipes
que lo único que tienen azul
es el cielo sobre sus cabezas.

Pero no encuentra sustituto para llenar el hueco de su boca
Ni el de su alma
Y empieza a hartarse de despertar sin recordar nada y con demasiados rotos en sus medias y su triste corazón.

De llenar de sombra sus ojos
en un intento de que no se vean las que lleva en su alma
y tapar sus cicatrices
a base de palabras maquilladas con poesía.

Porque quiere dejar de parecer esa triste muñeca
Que, frágil como la porcelana
Un día se rompió
De tanto que jugaron con ella.

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